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Archive for the ‘Reflexiones’ Category

Campaña de sensibilización para el NO ABANDONO

¿Porque abandonas? ¿Él te lo haría a ti?

Pérdida de nuestro fiel amigo o amiga.

Hace tiempo que repasando las etapas del duelo siempre encontré que faltaba tener en cuenta este proceso cuando perdemos a nuestro mejor amigo o amiga. Ese ser con el que hemos compartido tantos momentos, que en muchas ocasiones es el único que siempre y digo siempre, está a nuestro lado, se transforma en alguien muy especial para nosotros.

Cuando perdí a mi primera manada pasé unos años muy malos. Había conocido el amor incondicional a través de ellos, ellos fueron quienes me lo enseñaron y los perdí. Hasta que no pasaron unos años no pude ir procesando poco a poco todo lo que había pasado. Mi forma de entender el proceso, entre otras cosas, fue leyendo sobre la pérdida y los duelos de personas. Con un dolor que desquebraja el alma, que era el que yo sentía, echaba en falta que del mismo modo que se hacen grupos de terapia para gente que pierde a familiares o personas queridas, pues que se organizaran grupos similares para personas que pierden a su compañero o compañera del alma.

Muchas veces me había encontrado a personas que también había perdido a su compañero o compañera, y nos poníamos a llorar juntos. Pero no se hacía público nada. Parecía que tenías que aguantarte, que no era para tanto, que total… pero el dolor en mi no lo podía silenciar. Han pasado años y ahora tengo mi nueva manadita. Sin embargo muchos días aún lloro a mi primera manada. Mi sorpresa fue que en una revista de gatos “El gato en casa” de la marca de piensos Royal canin, apareció un artículo con todas las fases del duelo. ¡¡¡ Por fin se reconocía que la perdida podía ser igual de dolorosa que por un ser humano!!! O no hace falta que se iguale, simplemente, decir que es muy dolorosa y que puede llevar a la depresión a una persona como cualquier pérdida por un familiar.

Gracias a este reconocimiento quiero haceros partícipes de las etapas de duelo. A mi, en su momento, me fueron muy útiles para comprenderme, para comprender los sentimientos que estaba teniendo y que tanto me dolían. Espero al mismo tiempo que si alguien está pasando por un proceso similar que le pueda ser de ayuda como lo fue para mi. También pongo a su disposición mi mail: atenweb@gmail com, y si quiere expresar cualquier cosa, desde mi experiencia, le explicaré y apoyaré en lo que sea necesario. Dicho esto, empecemos por ver las etapas del duelo.

Etapa 1: Negación. La negación es un mecanismo de defensa psicológica del ser humano cuando no puede procesar ni afrontar unos hechos. En este caso la pérdida. La negación puede tomar muchas formas: despistarse haciendo muchas cosas y no tener ni un momento con uno mismo para desahogar el dolor, comprar cosas para llenar el vacío, concentrarse en otros aspectos, etc…

Etapa 2: Ira. La ira es un sentimiento natural en el ser humano. Cuando uno pierde a su amigo o amiga, puede enfadarse porque otra persona siga teniendo sus animalitos, o al ver un cachorro o al enterarse que otra persona tiene un animalito muy mayor. O simplemente puede sentirse muy enfadada y preguntarse constantemente ¿porque?. Sea como sea es bueno que nos permitamos que el enfado salga, que lo sintamos y lo dejemos ir. No hace falta que nos sintamos culpables por tener esos sentimientos o pensamientos, simplemente es aceptarlos como una parte más del proceso.

Etapa 3: Negociación. Esta etapa se presenta si sabemos de antemano que va a suceder lo inevitable, por ejemplo, por enfermedad. Tratamos de negociar con Dios, los que sean creyente, con el universo o con quien sea para que no nos hagan pasar por lo inevitable. Realmente daríamos lo que fuera para que siempre se quedaran con nostros. Yo al menos así lo viví. Hubiera dado lo que sea, hubiera hecho lo que fuera, pero por mucho que hagas, que des, te das cuenta de que no puedes cambiar absolutamente nada. Y darse cuenta de esto desgarra el alma.

Etapa 4: Depresión. Cuando ves que no puedes hacer absolutamente nada, como hemos dicho en el punto anterior, una gran tristeza te llena el alma. Lo que antes te hacía disfrutar ahora ni le das importancia, todas las cosas que te hacían ilusión ahora las cambiarías porque ese ser estuviera a tu lado, no hay suficientes palabras para describir el tremendo dolor que uno siente.

Etapa 5: Aceptación. La aceptación puede tardar años en llegar. Después de leer y leer sobre el tema, los “psicólogos” describen como un duelo sano el que dura un año. Si dura más ya se considera patológico. Sin embargo me atrevo a decir que no hay nadie que pueda medir los sentimientos, ni pueda poner en un cronómetro algo tan duro como una pérdida. Llegar a la aceptación puede tardar meses o incluso años. Es proceso de elaboración de lo sucesido, de adaptación, a la nueva situación, y no todos somos iguales ni es igual el dolor que sentimos. Además siempre, siempre, por muchos años y años que pasen, nos acordaremos de nuestros compañeros, de lo que nos ayudaron, de su amor incondicional, de ellos, y lo quiera o no, una parte nuestra siempre muere con ellos.

Dedicado a mi primera manada. Vosotros que me supisteis dar todo el amor que nunca nadie me había dado. Por estar siempre a mi lado, a las buenas y a las malas. Soys el amor más puro que nunca he conocido. Os amaré siempre y siempre estais en mi corazón.

 

 

 

 

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Adoptar a una mascota.

La primera vez que oí lo del “contrato de adopción”, no lo entendía. ¿Quién iba a adoptar a una mascotita y después abandonarla? Para mí, si adoptas a una mascota es para toda la vida, y evidentemente hay responsabilidades que hay que cumplir. Pero alto, responsabilidades que no lo son. Es más bien, que cuando quieres a alguien, haces todo lo posible para que esté bien. Así de sencillo.

Con el tiempo y la experiencia, he comprendido de la importancia del contrato y del cuestionario pre-adopción. Se adopta a perros, gatos y demás, no con la conciencia de lo que son, sino para uso y servicio del adoptante o comprador. Por ello,  se oyen casos como el de parejas que le quitan las uñas a los gatos para que no arañen sus hermosas cortinas, o de gente que abandona a su perrín porque muerde, pues le están saliendo los dientes.

Y yo me pregunto ¿sabé esta gente qué es un gato, un perro u otra mascota? Preguntas con respuestas básicas, para mí y para los animalistas, pero que para el resto de la gente, pueden ser algo que se ha de recordar. Empecemos pues:

-Los perros ladran, mira por donde. No hablan, ladran, y junto con su lenguaje corporal, se comunican. Los perros para conocerse unos a otros, se huelen las pupilas anales. No, no son guarrillos, sino que simplemente es la forma en que se relacionan. Los perrines cuando van por la calle huelen rastros de orina o fecales y marcan (hechan gotitas de meadita), para decir “aquí también he estado yo”.

Los cachorrines, cambian los dientes, y por el dolor, necesitan morder. Y no nos engañemos, al menos los míos, por muchos juguetes, por muchos Kongs, lo que mejor les fue para aliviar el dolor del cambio de dientes fue la madera de los muebles del IKEA, pues no es dura y pueden desahogarse tanto como quieran.

Los cachorrines no nacen educados. No saben dónde esta “bien” que se meen y se caguen y dónde no.  Por ello se les ha de enseñar, no “castigar”. De hecho, eso de dónde esta bien que hagan sus necesidades es un acto completamente arbitrario del propietario. Porque bien y mal, mejor o peor, son conceptos que se los ha inventado el hombre y que nos afecta en dos direcciones: una a nivel de sociedad y otra a nivel de individuo. La sociedad puede permitir que el perrín marque pero el propietario, por ejemplo, no puede soportar que el perrín marque dentro de casa.

-Los gatos maullan, también comen y son caprichosos. Yo estoy cansada de comprarle latitas nuevas y ni las prueba porque no les gustan. Pero es que ellos son así. También tienen uñas, y les gusta rascar. Afortunadamente, no tiene prejuicios, y no saben si las cortinas te han valido 10 ó 100 euros.  Hay gente, ya lo he comentado, que le quitan las uñas para que no rasquen. Claro, y de paso, que le quiten los dientes, por si muerde, y¿ porque no?, puestos a hacer,  que lo disequen y lo saquen cuando vengan las visitas para que vean el pastón que se han gastado en el gato de pura raza.

Ni perros ni gatos trabajan ni limpian. Es básico, pero hay a alguna gente que le jode, les da la impresión de que se aprovechan de los amos. Pero aquí ya nos adentramos en pensamientos esperpénticos.

-Por último voy a ocuparme del ser humano. Seres humanos hay muchos. Y uno de sus mayores disfrutes o características es joder a todo lo que tienen a su lado: sea otros humanos, sea el medio ambiente, sean animalitos. Los seres humanos tiene prejuicios y prioridades, y el amor, generalmente, no está entre las primeras. Estos prejuicios y prioridades, les lleva, como a la pareja que mencionaba antes, y que es una historia real, a priorizar unas cortinas de no sé cuantos euros para que cuando vengan las visitas queden maravillados del pisito que tienen.

Yo, como animalista, podreis comprender que me importan un huevo las cortinas, el sofá, los pelos, y el largo etc… porque mi prioridad para mí está muy clara: ellos. Y si alguien ve que mi chaqueta tiene pelos blancos, además de confirmarme de que esta persona debe estar muy aburrida de la vida para dedicarse a fijarse en mi chaqueta, que piense lo que quiera.

Pelos, cagaditas, meaditas, latitas, esto es vida. La muerte es la rigidez y la incapacidad de comprender a otro ser que es diferente a ellos. Quizás ni ellos mismos saben quien son. Porque si lo supieran lo más seguro es que se horrorizarían de ver realmente lo que hay dentro de ellos.

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Diferencias entre los perros adoptados y los que no.

Quieras que no las vivencias que ha tenido una mascota que ha sido abandonada no es la misma que la que pueda haber tenido un cachorro que haya vivido en familia o en un criadero. Hay, existen diferencias, no vamos a decir ni buenas ni malas, sino que la dura experiencia del abandono y sobre todo, la de buscarse la vida, la del miedo, la de los malos tratos sufridos por muchos de ellos, dejan marca en su carácter.

Mi perrita, fue encontrada en una perrera. La acababan de llevar esa tarde. No se sabe de dónde vino ni quien la llevó, los funcionarios de las perreras, en general, no se implican demasiado. Lo único que sé es que la primera vez que la saqué a pasear iba comíendose todas las colillas que encontraba… y que hasta que no pasaron dos meses y estuvo ella segura de que se quedaba aquí, no la vi dormir tranquila. Antes cuando dormia, no descansaba, siempre estaba alerta. Todavía tiene alguna que otra particularidad: debido a que no tuvo juguetes de pequeña,  primero no sabía jugar con ellos, no te los traía, por miedo a perderlos, sino que se los iba quedando. Poco a poco, se ha ido acostumbrando a que puede tener todo lo que quiera, es más tenemos un super almacenaje redondo, en el que sólo están todos sus juguetes y que los pueden coger cuando quieran. Y así y todo, cuando coje un juguete, si no es para jugar (ya a aprendido a jugar, al intercambio de “tú me das el juguete y yo te lo tiro y lo vas a buscar” y nos divertimos), se lo queda y pobre del que se acerque a ella. No deja que nadie le quite el juguete.

Mi gato, también adoptado, es todo un caso. Cuando era pequeño, él y su hermano, se los encontraron muy malitos, tenían la rino y no sabían si sobrevivirían. El hermano murió y sólo quedó él. Unas personas maravillosas lo estuvieron alimentando porque no sabía ni comer ni se sabia limpiar. Además cuando llegó a casa, con unos cuatro meses, a la mujer, o sea a mí, no me hacía ni caso, sólo quería ir con mi marido. Aunque sea yo la que me ocupe de todos ellos.

Después de haber pasado un año y unos meses desde su adopción, aún según que latitas le doy, si son las típicas de paté, no las sabe comer y aunque se las doy, evidentemente, cortaditas en trozos, se las he de dar con la mano para que se las coma. Y no es por problemas dentales. Tiene unos dientes que si quisiera me podría arrancar un trozo de dedo.

Mi otro perrito, es miedoso. Lo tuvimos que sacar de su madre con pocos días, así que estuvo alimentado con biberón. Su madre, la tenía un campesino que les daba, cuando le parecía,  el pienso por el suelo. Y del zelo y otras cuestiones parecidas tenía tanta idea como si le hablase de un tratado de astrofísica. Por ello su mami quedó embarazada de otro perrín que tenía el campesino. Y suerte de una chica que es de una protectora y que iba por estas zonas para controlar cómo tenían a los animales. Cuando la madre tuvo el parto, días antes se la llevó a casa para que pariera con tranquilidad y sin pasar frío. Pero claro, tuvo a muchos perrines y ella estaba muy débil por la mala alimentación. Así que, lo adoptamos, para que pudieran sobrevivir todos los cachorrines.

Los perrines o gatines que salen de un criadero o de una casa particular, no han vivido nunca estas experiencias. También es según la raza, pero hay muchos que no son demasiado ladradores. Los de las protectoras o perreras, muchos son ladradores para proteger lo suyo, proteger su territorio, algo al fin suyo, proteger a su familia, y a la gente que los quiere.

Pero además, si se me permite, son listísimos. Es la vida: han tenido que utilizar las herramientas que tenían ellos sólos para poder sobrevivir. Hay otros que son asustadizos, probablemente por los malos tratos recibidos. Otros que tienen neuras y no los puedes tocar según dónde porque se asustan…. en fin, sólo sé que hay una cosa que tienen en común: son muy, muy especiales.

Cuando perdemos a un compañer@

octubre 9, 2010 Deja un comentario

Muchos de nosotros hemos pasado por esta experiencia. La pérdida de un compañer@, sea este perr@, gat@, conej@, hamster, pez… lo que sea. Pero en muchas ocasiones ha sido nuestro mejor amigo, hemos compartido momentos únicos con ell@s, y los queremos, o incluso más, como a otro miembro de la familia.

Pero hay una ley de vida: los humanos y los compañer@s no compartimos la misma longevidad. Ello hace, que tengamos que vivir su pérdida. Quién la ha vivido, os puedo asegurar, que es una de las experiencias más dolorosas por las que podemos pasar. Además, al menos aún en este país, cuando decimos que ha fallecido nuestro perr@, gat@, etc… en general no se nos comprende el dolor. Aún, se considera que el dolor y el luto, ha de ser por familiares, por la pérdida de otro ser humano, y en cambio, cuando es un compañer@, entonces es diferente. Es superable, la sociedad en general te permite estar triste unos días, pero no consideran lo mismo, es decir, que puedas tener los mismos o incluso más sentimiento hacia un perro o un gato que hacia un ser humano.

Ya no te digo si vas al médico o al psicólogo y se lo explicas. La última vez que fui y lo dije, me recetaron antialucinógenos. Por dios !!! No estaba alucinando, no confundía la realidad, sino que simplemente estaba desecha por haber perdido a uno de los seres que más he querido en mi vida, que más me ha apoyado con un simple lametón y que más me ha comprendido.

Además de la incomprensión general hacia nuestra pérdida, existen en general dos posturas o situaciones con las que me encuentro a menudo y que son las siguientes:

-“Con lo que he sufrido, no volveré a tener otro animal en casa”. Esta postura, que la respeto pero no la comparto, niega la oportunidad de volver a sentir una sonrisa, la alegría que nos producen, su amor y su entrega. Es doloroso, eso lo sé, y lo sabe cualquiera que ha amado a un compañero y lo ha perdido, pero es la vida. Mi postura personal, es que ya sé que sufriré, pero también sé que me perderé muchos momentos de felicidad.

-La otra situación es que la contradicción interior que siente el que ha perdido a su compañero. Por un lado es tan grande el vacío que nos ha dejado y la pena que sentimos que lo único que queremos es no seguir sufriendo más. Entonces se nos ocurre la adopción o la “compra” de un nuevo cachorrín. Pero al mismo tiempo los sentimientos, de culpa y traición hacia el compañero perdido nos hacen sentir muy mal.

Cuando alguien me pregunta si al fallecer un compañero debe adoptar de nuevo o no, y cuanto tiempo debe esperar, yo les digo que esta es una respuesta que sólo pueden contestar ellos mismos. Cada situación es única, de la forma que lo vivimos también. Desde luego, no estamos traicionando a nuestro compañero, pero nos parece que cualquier brizna de felicidad es como “olvidarnos” de él o ella. Yo he pasado varias veces por la experiencia de la pérdida: la primera vez, no quería ni oir hablar de una adopción. Tardé un año y medio como mínimo en adoptar. La segunda pérdida, tardé tres meses en volver a adoptar. Y la tercera pérdida, tarde un mes. Para mí fue muy difícil pues en un espacio de unos tres años perdi a mis compañeros que habían estado a mi lado durante más de diez años. A partir de la segunda pérdida era tanto el dolor que no podía soportar el vacío. Por ello, tardé menos en adoptar.

De todas formas, es una cuestión completamente personal. Y sólo nosotros sabemos hasta dónde podemos resistir y hasta dónde no.

Ya sé que en esos momentos se nos dice que ha vivido bien, que lo hemos cuidado mucho, que hemos hecho todo por nuestro compañero. Pero todo son palabras, y palabras. Palabras vacías que no pueden atravesar, ni mucho menos nuestro gran dolor y vacío. Cuando pierdes a un compañero, al menos yo, el corazón se nos rasga y nos sangra de dolor. En esos momentos nada vale, ni nos consuela.

Dicen los psicólogos, que en humanos, el luto por un ser querido dura un año: el pasar todas las festividades con la ausencia de la persona. Yo no creo que el dolor y el luto, se puedan medir. Y menos, por un compañero. Además, muy pocos psicólogos, médicos, psiquiatras, y personas en general, nos van a comprender. Yo el luto lo llevo eternamente, porque con cada uno de los que he perdido, he muerto un poco yo. Ahora mis nuevos compañeros, a los que los amo infinitamente, y que han sido los únicos que me han devuelto la sonrisa, tienen su sitio en mi corazón. Aunque nunca olvidaré ni tendré presentes a aquellos compañeros ausentes, que me acompañaron, animaron y amaron, en momentos muy difíciles en mi vida.

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Regresamos !!!

agosto 15, 2010 Deja un comentario

Después de este periódo de tiempo sin poder escribir por causas personales, vuelvo a la carga con la difusión de mascotas en adopción.

Es una lucha sin tregua en la que la máxima ilusión es la de saber que gracias a tu difusión un cachorrín o un perrin o gatito ha sido adoptado y ahora vive con una familia o con unas personas que lo aman. Que ha recuperado su dignidad, sus derechos…

Sí, porque hay unos derechos de los animales. Unos derechos que son válidos para toda Europa y sin embargo, se repite, sigue, y nos cansamos del abandono, de que no se respeten sus derechos, de que sean considerados como “animales”  y por lo tanto, y no sé como se articula esta deducción, sin sentimientos ni derechos ni dignidad.

Lucharemos, luchamos y conseguimos y conseguiremos entre todos que un día los perros, los gatos, los animales sean vistos como un ser más. Animales, también lo somos nosotros. Y lo de que lo que nos diferencia es la razón es muy cuestionable. Porque para tener “razón” y hacer y utilizarla para crueldades, para aprovecharse de los otros, para dañar al otro, pues si puedo escoger, prefiero quedarme sin esta “razón”.

A vosotros, hermanos, a vosotros perritos, gatitos y animalitos que soys como yo, que teneis los mismos derechos y la misma dignidad, a vosotros, a ti, planeta tierra, que te estamos matando poco a poco entre todos. Va por todos vosotr@s, herman@s.


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La Verguenza Nacional

octubre 23, 2009 Deja un comentario

Hay muchos blogs y webs como mi página. Si te mueves un poco por internet compruebas que en el mundo virtual existen muchos y muchos perritos, perros, gatitos, gatos y otras especies, abandonados y en estados muy precarios. Lo peor es que no sólo están en el mundo virtual, como si jugásemos a los Sims, sino que existen en realidad y que por una razón u otra han sido abandonados o los han maltratado.

La primera vez que oí lo del contrato de adopción, me parecía increíble. ¿Pero quién va a adoptar a un animalito y después lo va a abandonar? Pues sí. Mi hermana se encontró unos gatitos al lado del contenedor de basura. Uno de ellos lo dio en adopción a una mujer que conocía; a la mañana siguiente, se volvió a encontrar el gatito que había dado en adopción, otra vez en otro contenedor.

Mi perrito Holmes, tuvo nueve hermanos. Cuando Holmes tenía unos 2 o 3 meses, mirando por internet, veo que dan en adopción una perrita, que por las fechas de nacimiento y la descripción del anuncio, coincidía con Holmes. Llamé. Pues resulta que era la hermana de Holmes. La excusa, muchas veces usada: cambio de piso y no me dejan tener animales. Yo también he cambiado de piso. Pero lo primero que le he dicho al que lo alquila es si permite animales. Si no los permiten, no me interesa el piso, la casa o el palacio que me quieran alquilar. Eso es como si vas a alquilar una casa y te dicen que la alquiles pero sin tu marido. ¿? No vas a divorciarte porque no dejan tener maridos en la casa en cuestión. Pues esto es lo mismo. Aunque yo ya no sé si es una realidad o se ha convertido en una escusa fácil para deshacerse del animalito. Otro ejemplo: una pareja adopta a un perro en Canarias. Viajan a la península, le sacan el pasaporte al perro, y cuando están aquí lo llevan a la perrera. ¿?

Todo esto no es ya verguenza nacional, es un problema a nivel nacional de cultura. Y no hablo de la cultura que se adquiere leyendo libros o estudiando, no. Estoy hablando de la cultura como idiosincrasia de un país, como las normas y los valores que rigen un país o región, en fin, una sociedad. Si traspasamos la frontera y nos vamos a Francia, ellos tan revolucionarios y tan europeos, el trato que tienen con los animales, sean estos los que sean, es de respeto. No me extraña que nos miren a veces como unos salvajes prehistóricos. Y es que respeto aquí, poco.

Las generaciones como la mía, en general, vemos a los animalitos como un miembro más de la familia. El concepto de perro o gato como aquel que se comía las sobras y que tenía una determinada utilidad (cazar ratones, avisar si viene algún desconocido, etc…) se está borrando poco a poco, pero no en todos los lugares de este, nuestro país.

Ojalá no existieran páginas como las mías por la simple razón de que no hubiera animales abandonados o maltratados. Porque el hombre ya demostró durante mucho tiempo su egocentrismo, creyéndose el centro del universo. Creía que tras haber pasado unos 600 años, ya habría aprendido algo. Pero se ve que no. Y el hombre, olvida. Olvida que también es un animal. Que no por tener razón es superior, porque la razón, ella sóla puede llevar a guerras y a la destrucción de nuestro planeta.  Y no son tópicos, lo peor, es que es la realidad.

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